Oh! China
El lado canalla de la China

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31
Jan

LA COMPAÑIA ESA DE FRUTAS

Posted in General  by Josema

Miren, les voy a dar un consejo de los mejores que hayan recibido en su vida:  Si aún no tienen un iPod Touch, salgan echando leches a la calle y adquieran uno inmediatamente.  Me lo agradecerán toda su vida.

El iPod de LeonardoYa dirán ustedes “¿qué hace este loco hablando de gadgetos y no de mujeres?” y no les falta razón, pero es que no he podido resistirlo.  Una semana de vacaciones prisionero en casa -del mal tiempo y de dos enanos miserables- me ha obligado a navegar por internet cual Ulises de los tiempos modernos, ponerme al día en conocimientos tecnológicos, y revisar mi cajón de cachivaches, entre los cuales me he encontrado esta maravilla inexplotada.  Vive Dios que Apple, “la compañía esa de la fruta”, como le llaman en Microsoft verdes de envidia, esta vez ha rizado el rizo.  El Señor bendiga a Steve Jobs y sus muchachos.

Con un Ipod Touch -última versión de 32 gigas, la que tuve a bien auto-regalarme estas Navidades, y tenía arrinconada como un inepto- usted puede no sólo llevarse a todas partes esas horribles canciones que tanto le gustan pero no se atreve a confesar ni a su propia madre, para otras cosas tan comprensiva, sino que puede también ver videos e incluso películas.  Cierto, la pantalla es un poco pequeña, pero es sorprendentemente nítida y brillante, así que todo es cuestión de acostumbrarse.  Responde al delicado tacto de sus zarpas mediante tecnología basada en la conductividad de la piel -no, no da calambre- y permite efectos táctiles casi casi de ciencia ficción.  Vamos, el futuro ese de “Minority Report” en el que veíamos ganarse los garbanzos a Tomasillo Cruise, que ya se nos viene encima.  Hombre, para ver una superproducción de Hollywood llena de efectos especiales o una película de Zhang Yimou con medio millón de soldados pues no, pero para ver su serie favorita, como en mi caso la maldita “True Blood” -Dios como la odio, pero me tiene bien enganchado-, se sobra y basta.

Añada a esto la capacidad de conectarse a Internet mediante la conexión wi-fi de su casa -cómo, ¿qué aun no tiene wi-fi en casa? ¿y a qué coño esta esperando?- que le permite navegar por la red mediante una versión del navegador Safari, saber de dónde venimos y a dónde vamos mediante Google Maps -saber qué somos vendrá incluido en una versión futura, supongo- y la función mas chorra de todas, pero totalmente adictiva:  una conexión directa a YouTube, que le permitirá empezar a barruntar que la famosa web 2.0 de la que todo el mundo habla está aquí para quedarse.  Vergüenza da que en el siglo XXI aun  no exista la conexión wi-fi universal que nos permita estar conectados -y entretenidos- perpetuamente y en todas partes, pero tranquilos que todo se andará.

En fin, el aparato trae también las chorradas imprescindibles de siempre:  calculadora, reloj, agenda, calendario (el que quiera una cámara de fotos que se compre una)… pero también es posible correr aplicaciones desarrolladas por empresas externas, con lo que las posibilidades del cacharro aumentan exponencialmente y se salen del mero entretenimiento.  Hay una tienda online bien surtida de la propia Apple donde los programillas o son gratis o valen desde menos de un dólar hasta ocho o diez como mucho, y los hay francamente interesantes e instructivos, como se encargan de reseñar en el blog de Aprende Chino Hoy.  Puestos a rizar el rizo, puede funcionar incluso como lector de libros electrónicos, de los cuales -lectores, quiero decir- hay bien pocos en el mercado, cosa que me tiene perplejo puesto que modestamente considero el libro de papel cosa del pasado.  A mí, que soy un fan de la serie esa de libros “para torpes” y tengo una colección curiosa en PDF -mi favorito, “cómo hacer negocios en China para torpes”, no es broma, se lo juro- me viene genial en los aviones y aeropuertos.

Asuntos de carne y huesoNo, no estoy a sueldo de Apple ni me pagan por escribir esto (qué más quisiera), simplemente que me he encontrado esta perla tecnológica y de entretenimiento y me ha apetecido compartirla generosamente con ustedes.  Dentro de poco volveremos al trabajo, la rutina, los problemas y probablemente nos olvidemos de estas pijadillas electrónicas para dedicarnos a los temas de carne y hueso.  Pero lo que es el tema del iPod Touch, si es que hasta el mismísimo Leonardo da Vinci ya se lo vio venir, cohone, y hemos tardado cinco siglos en llevarlo a cabo… si es que somos un desastre, caramba.

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29
Nov

VAMPIROS CHINOS

Posted in Cuentos Chinos  by Josema

Estaba yo buscando información sobre las diferentes técnicas de “marketing viral” y los ARG o “juegos de realidad alternativa” –otro día les contaré de qué van, es impresionante lo que inventan los otros blancos– para tratar de reflotar nuestra maltrecha empresa, cuando me enteré de que una serie de tv americana había empleado tan avanzadas técnicas con bastante éxito.  La serie es “True Blood” de la HBO, y como esa gente sólo sabe hacer cosas buenas decidí darle un try y me descargué el primer episodio –ilegalmente, por supuesto.

El resultado es que ahora estoy enganchado a una serie aparentemente chorra pero adictiva, doce capítulos calentitos en mi disco duro, en la cual unos vampiros modernos coexisten más o menos pacíficamente con los ciudadanos mortales de una pequeña aldea de Luisiana.  Los vampiros se alimentan de una sangre sintética especialmente desarrollada para ellos y ya no muerden a casi nadie, pero eso no impide que surjan algunos otros problemillas de convivencia que estoy impaciente por ver.  Llevado por un reciente e inusitado afán de sabiduría acerca del vampirismo, le pregunté a mi parienta si también en China hay vampiros, y entre lo que ella me ha contado –dos horas de tabarra, en mala hora se me ocurrió preguntarle– y la inestimable ayuda de la Wikipedia, esto es lo que he llegado a colegir sobre tan inquietante asunto.

Los vampiros chinos o “Jiang Shi ”, que haberlos haylos, son más parecidos al concepto occidental de “zombie”, aunque tal vez llevados por las siempre nefastas influencias occidentales, de un tiempo a esta parte también chupan la sangre de sus víctimas.  Otras aficiones incluyen el desmembramiento del damnificado y la violación de jóvenes doncellas, lo cual indica que tontos no son del todo.  Un Jiang Shi suele ser el resultado de una muerte violenta o un enterramiento hecho de mala manera, por ejemplo unos cuantos días más tarde de la muerte, o lejos de su hogar, o sin el debido respeto al difunto.  Con 1.300 millones de chinos ocupando un lugar bajo el sol, se pueden ustedes imaginar las elevadas probabilidades que existen de que estas cosas sucedan con frecuencia, y los campos y callejones chinos estén rebosantes de almas en pena dedicadas a dar sustos de muerte a pacíficos ciudadanos.

¿Cómo detectar un vampiro chino sin posibilidad de error?  Es medianamente fácil.  Si se encuentra usted un individuo tieso como un palo, vestido con ropajes de la dinastía Ming, que juna menos que una piedra y avanza dando saltos espasmódicos, casi seguro que ha topado usted con uno de ellos.  Si el fulano luce un largo pelo blanco, uñas de siete leguas y encima puede volar, los síntomas se agravan considerablemente.  Y si además intenta arrancarle a usted un brazo, o hace amago de pasársele por las armas si es usted una apetecible y virginal mozuela, casi seguro que lo que tiene delante no es trigo limpio.

¿Cómo albergar esperanzas de supervivencia ante el ataque de un vampiro chino?  Lo primero es no perder la calma y recordar que sus debilidades son nuestra fortaleza.  Los vampiros no ven y se tienen que guiar por el aliento de sus víctimas, así que la primera medida es estarse muy quieto y no respirar.  Si el vampiro se acerca mucho o corre usted peligro de asfixiarse, saber Kung-Fu ayuda también bastante.  Haga ruidos fuertes o dirija una fuente de luz brillante hacia el monstruo –¿vendrá de ahí la costumbre que tienen estos hijoputas de circular de noche con las largas y las antiniebla a todo meter?  Si hay un rio cerca, crúcelo de inmediato, ya que los vampiros no pueden hacerlo.  Si todo lo anterior falla, o tampoco sabe nadar, entonces amigo mío está usted jodido, y tendrá que emplear métodos más resolutivos.

Si en las cercanías hay algún monje taoísta, alquile sus servicios de inmediato, ya que estos personajes parecen dominar los secretos del control de vampiros.  De hecho parece que sobre ellos recae parte de la culpabilidad por su existencia, ya que antiguamente las familias pobres contrataban sus servicios para traer a los miembros que fallecían en lejanas tierras y darles debida sepultura en su casa.  Los monjes enseñaban al cadáver a desplazarse dando saltos y así tener menos trabajo, pero parece ser que algunos muertos se les fueron de caña y contribuyeron a realimentar la leyenda –y de paso las arcas de los monjes, que ahora viven de realizar exorcismos anti-vampiros.  La costumbre de traer los muertos a enterrar a casa es también la causante de que no vea usted chinos en los cementerios españoles, así que no sea usted mal pensado y deje ya de tener esa injustificada aversión hacia los restaurantes chinos.

Un papel amarillo con ciertas palabras mágicas escritas en el mismo y pegado en la frente del vampiro también tiene un efecto fulminante.  Para escribir los signos correctamente le hará falta el mismo sacerdote taoísta de antes, pero llevar siempre un taco de post-it en el bolsillo es de una ayuda inestimable.  Por lo demás, estacas de madera, balas de plata, agua bendita o enormes ristras de ajos no le servirán de nada.  Sólo la sangre fresca de pollo, si es posible mezclada con ese horrible arroz pegajoso –”glutinous rice”, le llaman– que nos dan un par de veces al año so pretexto de costumbres ancestrales, podrán salvarle del ataque del vampiro.  La próxima vez que se lo ofrezcan en un banquete guárdelo y diga que es por su seguridad, con lo que de paso se ganará el inmediato respeto de toda la concurrencia.  El arma definitiva parecen ser sin embargo esas ristras de monedas con agujero central y ensartadas en una cuerda roja, que ha visto usted innumerables veces en el mercadillo de su barrio.  Pregúntele al vendedor si están homologadas para repeler vampiros y aproveche su estupor para conseguir un buen descuento.

Digo yo que también existirán vampiras femeninas –lo que no sé es si también acostumbran a violar a sus víctimas–, pero a pesar de mi notoria afición por la belleza exótica, casi como que prefiero las chinas normalitas.  En cuanto a usted, espero que leyendo estas líneas haya aprendido algo más sobre los vampiros y si se encuentra alguno por estas tierras y a pesar de todo no puede liquidarlo, relájese y confíe en que al menos la sepa chupar bien –la sangre, caramba, no me sea usted mal pensado.

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