NOCHEBUENA GELIDA
Ayer, después de la cena de Nochebuena con la familia, me sobrevino un conato de locura y casi salgo de copas por la ciudad de mi infancia. Me disuadió un frio gélido y la certeza de que ya estoy muy mayor para estas machadas. También contribuyeron bastante los comentarios de mis estimados hijos adolescentes -”joder papá, ¿a dónde coño vas, con lo carroza que eres?”-. Así que me tuve que callar y quedarme en casa, para alimentar la leyenda de padre sensato y responsable. En fin.
La noche, el frio y el supuesto ambientazo que al final me perdí me hicieron recordar de todas formas la interesante ciudad de Harbin, en el norte de China. Todos los años a primeros de Enero se celebra allí el famoso festival de hielo de Harbin, cuya contemplación recomiendo encarecidamente a todo el que se encuentre por allá en esas fechas y no tenga nada mejor que hacer. Es broma, la verdad es que vale la pena ver lo que se puede hacer con el hielo, además de echárselo a los cubatas.[PSGallery=17fq80wpdr]
Tengo muy buenos recuerdos de Harbin, coleccionados en las cuatro o cinco veces que he estado. Hay amplias avenidas, edificios occidentales, catedrales rusas, buena cerveza, y hace un frio de cojones. Hay bares con mucho ambiente y buenos precios, y la gente bebe con un entusiasmo contagioso. También hay putas, por supuesto… pero allí son rusas. Qué cosas.