MODELOS AMATEUR
Mi mujer tiene, o mejor dicho tenía, una ambición secreta: Convertirse en modelo profesional, pero no de pasarela (para eso no es lo suficientemente alta, los estándares están por las nubes) sino de fotografía, para salir en las revistas, anuncios de televisión y esas fruslerías. Más de una vez, junto con una amiga que está tan chiflada como ella, fueron a presuntos “castings” para modelos en ciernes, sólo para regresar con el rabo entre las piernas (es un decir) y todas sus ilusiones chafadas por algún pseudo-empresario sin escrúpulos que sólo quería carne fresca para motivos inconfesables. Alguna vez estuvieron cerca de la “real thing” pero como en todas las agencias de modelos, el famoso Book (libro de fotos que constituye la tarjeta de presentación de la modelo en ciernes) te lo pagas tú, nena, y luego ya hablaremos. Como mi mujer es de Zhejiang pero parece catalana, eso de soltar tela por adelantado y sin garantías no va con ella, así que sus ilusiones se fueron difuminando poco a poco hasta finalmente desaparecer en la negrura del tiempo y de un par de churumbeles. Aún así, cuando en la tele ponen algún reportaje al efecto, en el que salga cualquier cosa relacionado con la profesión, se le pone la mirada soñadora y probablemente se imagine lo que podría haber sido de su vida si hubiera triunfado en su anhelo artístico, en lugar de arrejuntarse con un desgraciado como yo. Así es la vida, baby.
Algunas otras, sin embargo, no deben tener tantos escrúpulos como mi señora, ya que cuando navego por las páginas de internet oficialmente prohibidas por el gobierno, en busca de material gráfico para estas humildes crónicas, junto con las imágenes de modelos profesionales me suelo encontrar no pocas otras de simpáticas mozuelas que no son más amateur porque no se entrenan, pero que resultan entrañables hasta las lágrimas en su anhelo de quedar bien ante la cámara. Me imagino a estas inquietas matronas dejando al marido y los niños en casa -”ahora mismo vengo cari, voy a hacer un recado”- y acudiendo presurosas a cualquier apartamento sucio y cutre donde un aprendiz de fotógrafo con una Casio digital sueña que algún día pegará el pelotazo y le publicarán algo en Cosmopolitan. Supongo que como toda compensación por su atrevido posado recibirán lo mismo que cuando uno va a donar sangre, o sea, un bocata de tortilla y un vaso de vino, dada la ínfima calidad de las fotografías resultantes y por tanto de los foros donde se cuelgan, pero como todo el que lo ha intentado sabe, es dura la vida del artista.
De todas formas no se crean que no escruto las mencionadas páginas con cierta prevención, no sea que mi estimada compañera, a pesar de que siempre me dice que nunca llegó a posar para nadie, se haya “olvidado” de contarme aquella vez que… y me la encuentre sonriente mirándome en pelotas desde chinatronkis.com. Pero en fin, si es así pues qué coño, que le quiten lo bailao, y espero que al menos saliera guapa en la foto. Por lo menos confío en que no llegara a hacer pelis porno, aunque vaya usted a saber… en este país ya cada día me sorprenden menos cosas.
