BLACK SCREEN OF DEATH (KSoD)
Lo de arriba no se crean que es el título de una película candidata al Oscar, ni mucho menos. Es el hermoso nombre de la última mierda gracia de los creadores de Windows Vista, cortesía directa de Microsoft. ¿Se acuerdan ustedes del famoso pantallazo azul, acertadamente denominado “de la muerte”, que sobrevenía en el momento más inoportuno cuando usted estaba trabajando con Windows, y que helaba la sangre en las venas al más pintado? (amén de las innumerables horas de trabajo perdidas). Bueno, pues Vista, cómo no, también tiene su pantalla de la muerte, en este caso negra. Qué potito. ¿Lo sabían? Yo tampoco. Hasta el viernes pasado.
Yo era de los que se reían de los extremistas que desinstalan el Vista que viene con los ordenadores nuevos, para instalar XP o alguna versión antigua. Yo pensaba “qué exagerada es la gente, hay que ver”. Hombre, algún problemilla sí que dará, como todas las cosas nuevas, pero nada que no se pueda solucionar con un poco de ingenio -y algunos conocimientos de informática, claro está. Qué pardillos. Pero el viernes a primera hora, cuando intenté arrancar el ordenador y lo único que conseguí, hora tras hora de ímprobos esfuerzos, fue una preciosa pantalla negra con el contumaz cursor inmóvil en el centro, insultante en su inmaculada blancura, empecé a sospechar que me había tocado la china, versión electrónica. Lo peor, como siempre en estos casos, es la cara de tonto que se te queda.
Mi secretaria, que ya ha aprendido a detectar que cuando empiezo a blasfemar jurar en español lo más prudente es dejarme tranquilo, tecleaba en su ordenador con inmutable cara de póker -sólo una ceja ligeramente levantada delataba su regocijo interno. Intenté recordar los sitios potencialmente peligrosos que había visitado el día anterior -páginas guarrindongas, descargas ilegales, programas pirata, o sea, lo de siempre, o sea, todos. Al final, harto de estrujarme las meninges, tiré por fin la toalla y llamé al responsable de IT de la empresa, que tras rimbombante nombre esconde un chino subcontratado con menos idea de informática que mi hijo el pequeño, y que por supuesto llegó dos horas más tarde, y no te quejes encima, Tras opinar discretamente sobre las actividades profesionales de su madre, le dejé trasteando en mi difunto ordenador y fui a estresarme a otro lado de la fábrica.
Cuando regresé, una hora más tarde, me encontré al chino buscando soluciones por internet y traduciéndolas al chino -no habla inglés, por supuesto- con el Google Translator. Contiendo a duras penas el ataque de histeria, le aparté cariñosamente de su puesto (quita de ahí, gilipollas) me remangué, y recordando los tiempos en que me ganaba la vida con la informática (básicamente, enseñando tonterías a gente más ignorante que yo) me dispuse a desfacer el entuerto. Como toda arma, aparte de mi osadía, contaba con el disco de rescate que viene con el ordenador. En chino, por supuesto.
Miren, no les voy a dar el coñazo contándoles el patético fin de semana que he pasado. Son las once de la noche del domingo y mi mujer no me habla, pero el ordenador funciona con todas sus características. El disco duro ha sido formateado al amanecer, he perdido mis películas, mis series y las fotos de mis amigas, y he salvado todos los datos del trabajo (podía haber sido al revés, coñe) pero no los programas. Me queda por delante una excitante semana para ir descargando programas -copias ilegales, por supuesto- y conseguir que el cacharro retome la funcionalidad que una vez tuvo. En fin, me consuelo pensando que una limpieza de vez en cuando no viene tan mal. Como modesta venganza, más bien recurso del pataleo, he colocado como fondo de escritorio una pantalla también negra, con una calavera que proclama “Windows XP – Edición Pirata” y que responde exactamente a la realidad. Ardo en deseos de hacer la próxima presentación con proyector a un cliente. Y nada me gustaría más que algún fulano de Microsoft me pidiera explicaciones. ¿Y ustedes? ¿Siguen usando Windows Vista? Me parece muy bien… pero luego no vayan por ahí diciendo que no les avisaron. Suerte.
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