DE “RAPIDILLO” A “SUPERMAN”
Bueno, pues ya es seguro: el gobierno chino está firmemente decidido a cargarse todo lo que huela a sexo en internet. La penúltima víctima de este descabellado intento de poner puertas al campo ha sido Google, severamente criticado en varios medios oficiales por ofrecer en sus resultados de búsquedas algunos enlaces a sitios guarrillos e incluso descaradamente pornográficos. El gigante americano, lejos de enarbolar la bandera de la democracia y de la libertad de expresión, como nos tiene acostumbrados el primo yanqui, se ha bajado los pantalones –no es primera vez, ni será la última–, ha pedido disculpas y ha procedido a auto-censurarse en un increíble ejercicio de auto-patetismo. Y la última víctima, aunque son sólo rumores o tal vez un “error de traducción”, parece ser que van a ser los sitios web chinos de contenido médico o científico, que también van a ser severamente censurados en sus contenidos relativos al sexo. Vivir para ver.
Con tan severa persecución pronto dejaremos de ver perlas cultivadas como la de abajo, uno de esos “infomerciales” tan frecuentes por aquí en el que ofrecen una solución a todos aquellos que sufrimos sufren en silencio su problema de eyaculación precoz… una droga milagrosa que le hará pasar de ser un vulgar y patético “rapidillo” a un auténtico “supermán” en la cama, oiga.
Empieza la cosa presentando a una pareja cuyo miembro masculino (y nunca mejor dicho) tiene severos problemas de poderío y de velocidad, lo que le impide satisfacer a su pareja como ella sin duda se merece. Como pareja antagonista, nos presentan al señor Wang, que a pesar de sus cuarenta años (¿eso es ser mayor? ains, que depresión) es capaz aún de elevar a su joven esposa de 26 a cotas insospechadas de placer.
¿Quiere usted ser tan potente como el señor Wang? ¿Durar tanto como dura el señor Wang? ¿Tan fuerte como el señor Wang? ¿Tan intenso como el señor Wang? ¿Quiere usted ver a su pareja agarrarse frenéticamente a los postes de la cama mientras desgarra las sábanas como una loca? ¡Pues déjese de chorradas y use YANGLI, coño!
Para apoyar las bondades de la droga milagrosa, sale su inventor –un conocido actor en paro, indudablemente– a explicarnos, con la ayuda de unas encantadoras animaciones, cómo funciona la cosa, y los resultados que produce de forma inmediata: un aumento de tamaño desde un miserable pepinillo hasta convertirse en un enorme rábano, y unas erecciones al 100%, como las de los “potentes hombres occidentales” (sic). Y para demostrarlo, traen al programa a un simpática rusa profundamente insatisfecha con su marido chino.
Rusa: En mi país damos gran importancia a la armonía sexual de la pareja. Cuando yo me casé, ya me advirtió mi madre de que los hombres orientales tienen el pene pequeño. Y los problemas sexuales tarde o temprano afectan la vida de la pareja.
Presentadora: ¿Y eso fue lo que le sucedió tras el matrimonio?
Rusa: Exactamente. No podía ni sentirle dentro. El pene de mi marido aparentemente es de buen tamaño, pero aún muy pequeño comparado con el de los hombres de mi país (tomen nota).
Presentadora: ¿Y cómo solucionó usted el problema?
Rusa: Después de que mi marido tomó YANGLI, me di cuenta de que comparado con antes, con unas erecciones al 30%, ahora su pene se ponía al 100%, como un rábano gigante. ¡Era incluso más grueso y grande que el de los hombres rusos! ¡Increíble!
Increíble sí que es que en un país supuestamente civilizado pongan estas cosas por la tele, que sin duda contribuyen a potenciar el ya de por sí devastador efecto de la cáscara de arroz sobre las meninges… así que después de todo, a lo mejor la cruzada anti-sexo oficial sí que tiene algunos efectos colaterales positivos. Yo de todas formas, puestos a estimularme y para evitar tropezones sexuales, pienso que lo mejor es dejarse de drogas milagrosas y seguir utilizando los remedios naturales. De toda la vida.





