Oh! China
El lado canalla de la China
29
Nov

VAMPIROS CHINOS

Posted in Cuentos Chinos  by Josema

Estaba yo buscando información sobre las diferentes técnicas de “marketing viral” y los ARG o “juegos de realidad alternativa” –otro día les contaré de qué van, es impresionante lo que inventan los otros blancos– para tratar de reflotar nuestra maltrecha empresa, cuando me enteré de que una serie de tv americana había empleado tan avanzadas técnicas con bastante éxito.  La serie es “True Blood” de la HBO, y como esa gente sólo sabe hacer cosas buenas decidí darle un try y me descargué el primer episodio –ilegalmente, por supuesto.

El resultado es que ahora estoy enganchado a una serie aparentemente chorra pero adictiva, doce capítulos calentitos en mi disco duro, en la cual unos vampiros modernos coexisten más o menos pacíficamente con los ciudadanos mortales de una pequeña aldea de Luisiana.  Los vampiros se alimentan de una sangre sintética especialmente desarrollada para ellos y ya no muerden a casi nadie, pero eso no impide que surjan algunos otros problemillas de convivencia que estoy impaciente por ver.  Llevado por un reciente e inusitado afán de sabiduría acerca del vampirismo, le pregunté a mi parienta si también en China hay vampiros, y entre lo que ella me ha contado –dos horas de tabarra, en mala hora se me ocurrió preguntarle– y la inestimable ayuda de la Wikipedia, esto es lo que he llegado a colegir sobre tan inquietante asunto.

Los vampiros chinos o “Jiang Shi ”, que haberlos haylos, son más parecidos al concepto occidental de “zombie”, aunque tal vez llevados por las siempre nefastas influencias occidentales, de un tiempo a esta parte también chupan la sangre de sus víctimas.  Otras aficiones incluyen el desmembramiento del damnificado y la violación de jóvenes doncellas, lo cual indica que tontos no son del todo.  Un Jiang Shi suele ser el resultado de una muerte violenta o un enterramiento hecho de mala manera, por ejemplo unos cuantos días más tarde de la muerte, o lejos de su hogar, o sin el debido respeto al difunto.  Con 1.300 millones de chinos ocupando un lugar bajo el sol, se pueden ustedes imaginar las elevadas probabilidades que existen de que estas cosas sucedan con frecuencia, y los campos y callejones chinos estén rebosantes de almas en pena dedicadas a dar sustos de muerte a pacíficos ciudadanos.

¿Cómo detectar un vampiro chino sin posibilidad de error?  Es medianamente fácil.  Si se encuentra usted un individuo tieso como un palo, vestido con ropajes de la dinastía Ming, que juna menos que una piedra y avanza dando saltos espasmódicos, casi seguro que ha topado usted con uno de ellos.  Si el fulano luce un largo pelo blanco, uñas de siete leguas y encima puede volar, los síntomas se agravan considerablemente.  Y si además intenta arrancarle a usted un brazo, o hace amago de pasársele por las armas si es usted una apetecible y virginal mozuela, casi seguro que lo que tiene delante no es trigo limpio.

¿Cómo albergar esperanzas de supervivencia ante el ataque de un vampiro chino?  Lo primero es no perder la calma y recordar que sus debilidades son nuestra fortaleza.  Los vampiros no ven y se tienen que guiar por el aliento de sus víctimas, así que la primera medida es estarse muy quieto y no respirar.  Si el vampiro se acerca mucho o corre usted peligro de asfixiarse, saber Kung-Fu ayuda también bastante.  Haga ruidos fuertes o dirija una fuente de luz brillante hacia el monstruo –¿vendrá de ahí la costumbre que tienen estos hijoputas de circular de noche con las largas y las antiniebla a todo meter?  Si hay un rio cerca, crúcelo de inmediato, ya que los vampiros no pueden hacerlo.  Si todo lo anterior falla, o tampoco sabe nadar, entonces amigo mío está usted jodido, y tendrá que emplear métodos más resolutivos.

Si en las cercanías hay algún monje taoísta, alquile sus servicios de inmediato, ya que estos personajes parecen dominar los secretos del control de vampiros.  De hecho parece que sobre ellos recae parte de la culpabilidad por su existencia, ya que antiguamente las familias pobres contrataban sus servicios para traer a los miembros que fallecían en lejanas tierras y darles debida sepultura en su casa.  Los monjes enseñaban al cadáver a desplazarse dando saltos y así tener menos trabajo, pero parece ser que algunos muertos se les fueron de caña y contribuyeron a realimentar la leyenda –y de paso las arcas de los monjes, que ahora viven de realizar exorcismos anti-vampiros.  La costumbre de traer los muertos a enterrar a casa es también la causante de que no vea usted chinos en los cementerios españoles, así que no sea usted mal pensado y deje ya de tener esa injustificada aversión hacia los restaurantes chinos.

Un papel amarillo con ciertas palabras mágicas escritas en el mismo y pegado en la frente del vampiro también tiene un efecto fulminante.  Para escribir los signos correctamente le hará falta el mismo sacerdote taoísta de antes, pero llevar siempre un taco de post-it en el bolsillo es de una ayuda inestimable.  Por lo demás, estacas de madera, balas de plata, agua bendita o enormes ristras de ajos no le servirán de nada.  Sólo la sangre fresca de pollo, si es posible mezclada con ese horrible arroz pegajoso –”glutinous rice”, le llaman– que nos dan un par de veces al año so pretexto de costumbres ancestrales, podrán salvarle del ataque del vampiro.  La próxima vez que se lo ofrezcan en un banquete guárdelo y diga que es por su seguridad, con lo que de paso se ganará el inmediato respeto de toda la concurrencia.  El arma definitiva parecen ser sin embargo esas ristras de monedas con agujero central y ensartadas en una cuerda roja, que ha visto usted innumerables veces en el mercadillo de su barrio.  Pregúntele al vendedor si están homologadas para repeler vampiros y aproveche su estupor para conseguir un buen descuento.

Digo yo que también existirán vampiras femeninas –lo que no sé es si también acostumbran a violar a sus víctimas–, pero a pesar de mi notoria afición por la belleza exótica, casi como que prefiero las chinas normalitas.  En cuanto a usted, espero que leyendo estas líneas haya aprendido algo más sobre los vampiros y si se encuentra alguno por estas tierras y a pesar de todo no puede liquidarlo, relájese y confíe en que al menos la sepa chupar bien –la sangre, caramba, no me sea usted mal pensado.

One Response to “VAMPIROS CHINOS”

  1. Markiko Says:

    Yo que quieres que te diga, hay alguna que otra chinopezolaga por aqui que no me importaria que me la chupara toda… la sangre. Que por aqui los morretes andan mas carnosos que por nuestras tierras y ese rollito tiernete pero vampirico me puede dar un morbo del quince. Total, no va esto de integrarse? Pues asi gozariamos de un color de piel mas acorde con el que gastan aqui en China, incluso puede que asi, mas blanquitos, ligasemos mas. O solo son ellas las que son bellas en blanquito saten? Quien sabe! Dulces vampiresas…

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