Oh! China
El lado canalla de la China
12
Jun

No.88 BAR, SHANGHAI

Posted in Lugares  by Josema

No.88 BarEl otro día, después de cenar en un Nepalí, me llevó Mei Mei al recientemente abierto, y ya über-famoso en Shanghai, No.88 Bar.  Es un bar grandote, como a mí me gustan, estilo así como del antiguo oeste, con una decoración super-recargada entre la que destacan un millón de lámparas de todos los estilos (antiguos, se entiende) colgando del techo, y un montón de extraños artefactos repartidos por todos los rincones, con pinta de máquinas del tiempo recién salidas de una novela de H.G. Wells.  Por supuesto, está a reventar de mesas, sillas sofás y todo tipo de mobiliario susceptible de acoger a tres chinos con una botella de Chivas mezclado con té verde, con sólo un minúsculo espacio reservado para que los más osados hagan como que bailan.  Me sentí un poco como Teseo en el laberinto de Ariadna, mientras recorríamos el local hasta llegar a la barra, justo en el lado opuesto a la entrada.  Pero bueno, es un paseo curioso que permite apreciar todo el “frikismo” del local con detalle.  Mei Mei estaba encantada con la genialidad de la decoración, como si el establecimiento pudiera rivalizar con los últimos clubs de moda de Londres o Nueva York.  Me tuve por tanto que abstener piadosamente de comentarle que aquello apestaba a franquicia desde leguas de distancia, como efectivamente luego he podido comprobar tras una breve investigación.  Even more, esta cadena de baretos es ya popular en otras ciudades de China de segundo o tercer orden, por lo que casi parece un insulto que la hayan traído a Shanghai, la perla de oriente, tan tarde… aunque para compensar, el día de la inauguración había un par de Ferraris y Lamborghinis en la puerta, como para dar algo más de glamour a la cosa.  Prestados, por supuesto.

Un servidor es hombre de barra de toda la vida, así que nos quedamos pululando en torno a la misma, saboreando nuestros Long Island Iced Teas –Mei Mei es una copiona, ya ven– que por una vez estaban bien tirados, con el alcohol justo (o sea, el 95% de la copa) y un tamaño esplendoroso que compensaba con creces el sabor un pelín demasiado dulce del bebedizo.  Detrás de la barra había un par de extranjeros o tres, que como no ponían copas deduje debían ser los relaciones públicas, tan de moda últimamente en todas las venues de la ciudad.  Será para dar exotismo al bar, digo yo… pero la verdad es que éstos, menos relacionarse hacían de todo, o mejor dicho de nada.  El resto del personal de servicio compensaba afortunadamente tamaña apatía con una diligencia y eficacia inusual, y unos atuendos que hacían presagiar de un momento a otro la aparición del mismísimo Jim West acompañado de su inseparable Artemio Gordon.  Ya sé que no saben ustedes de quién hablo, pero es que son muy jóvenes aún.  Enhorabuena.

De vez en cuando, en una especie de minúsculo escenario, aparecían cantantes, bailarines, magos y demás parafernalia, que mientras esperaban su turno de subir a la palestra andaban entre el personal como Pedro por su casa, confraternizando con la peña y contribuyendo a darle a la noche un ambiente estilo Cirque du Soleil.  El caso es que la gente se lo pasaba bien, el local estaba hasta los topes, el alcohol y el dinero corrían con liberalidad y la música no era tan espantosa como de costumbre –y lo que es ya increíble, el DJ de turno… ¡no hablaba! ¡no gritaba! ¿estaría enfermo?–.

Bad girlAsí es que por una noche, y sin que sirva de precedente, me quedé allí y no fui al Manhattan… sí, sí, están ustedes leyendo bien.  Más que nada porque Mei Mei estaba contenta cantando, bailando, bebiendo y sudando como una loca, lo que hacía presagiar una noche de ardorosos placeres.  Esta chica es lo que tiene, que cuando está bien comida y bien bebida, le gusta estar también bien… bueno, ya me entienden.  Además, yo había ido a Shanghai casi a traición, en una decisión de último momento –motivada como siempre por el insoportable tedio de la villa donde resido–, y me había olvidado el pasaporte, por lo que no me quedaba otra que pernoctar en casa de Mei Mei o en alguna sauna.  Elegí como ya les digo lo primero… y vive Dios que la noche valió la pena.  En fin, si están en Shanghai, tienen la noche tonta y nada mejor que hacer, les recomiendo que se den una vuelta por el “ba ba ba” (la traducción al chino del nombre del local) y no se arrepentirán… no, putas no hay, pero es sólo cuestión de tiempo, ya lo verán.

2 Responses to “No.88 BAR, SHANGHAI”

  1. Tierrademayo Says:

    Pues cuando te leía te iba precisamente a comentar que en Hangzhou el 88 (o Baba o Baba JiuBa que le dicen aquí) es popular entre los locales; no tanto entre los extranjeros que no acabamos(o no queremos) comprender la filosofía china de sentarse en una mesa y beber Whiskey con té (hacer pasta) en detrimento del clásico estilo Pista de Baile (hacer que una copa te dure toda la noche).

    Precisamente, ahora están fichando por lo visto algunos Relaciones Públicas extranjeros en este 88, pero no sé yo si les saldrá bien…

    Es difícil hacer un club al gusto de todos y por ahora, los extranjeros en general visitan locales exclusividillos de laowais que son 2 o 3 y que nada tienen que ver con el estilo chino. No sé como está la cosa en Shanghai… me dejaré caer alguno de estos días.

    Tomo nota!

  2. Josema Says:

    Totalmente de acuerdo, señor De Mayo (por cierto, bienvenido de nuevo, ya le dábamos por desaparecido en combate). Yo soy de los que disfrutan en un bar al estilo chino, e incluso bebo whisky con té verde, siempre que la compañía lo merezca, aunque reconozco que me ha llevado unos años asimilarlo. Es cuestion de intentarlo y tener mentalidad un poco abierta y tolerante, al fin y al cabo estamos en un país que no es el nuestro y hay que respetar si quieres ser respetado. Por contra, cada vez me encuentro más a disgusto en un bar exclusivamente visitado for extranjeros, con excepción del Malone´s, pero ese es por motivos sentimentales e inconfesables, mayormente.

    En Shanghai hay de todo, con especial mención de los clubs super-pijos que están apestados de laowais con sus novietas chinas, a ser posible, y que uno procura evitar a toda costa. Aunque es probable que aunque me empeñara en ir no me dejaran pasar por impresentable, pero bueno. Si se pasa por allá ya me comentará, que no sabe cómo lo echo de menos. Saludos!

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