FLASH FORWARD
“Flash Forward” es una serie americana (cómo no) de televisión, ambiciosa y pretenciosa a la vez, que ha estado de moda durante unas cuantas efímeras semanas. Según el guión original, la humanidad entera se duerme de repente durante dos minutos y 17 segundos, durante los cuales –además de suceder innumerables accidentes-, los durmientes tienen acceso onírico ocasional al futuro de sus vidas tal y como serán exactamente dentro de seis meses… y a partir de ahí el caos, of course. La serie, para los pardillos (que somos) aficionados a las series de culto, como digo empezó muy bien, pero actualmente se encuentra hundida en el típico pozo hollywoodense donde nunca se sabe si una serie funciona porque han encontrado nuevos guionistas o la dieta de cocaína y anfetas ha dado por fin resultado. En fin.
Bueno, pues comparado con la actualidad shanghainesa, eso son simples mariconadas, qué quieren que les diga. Qué mas quisiéramos que tener esos dos minutos y pico para intentar siquiera adivinar el futuro… aquí uno pestañea un milisegundo más de la cuenta, y le cambian la calle de sitio. ¿Recuerdan que hace poco les comentaba que iban a cerrar la inefable Tongren Lu, antro de perdición donde los haya? Bueno, pues antes incluso de que hayan retirado los neones de su sitio, ya están abriendo los garitos en su nueva localización, caso por ejemplo del Manhattan, que hoy mismo inaugura nuevo local no muy lejos de donde estuvo, y a cuya reapertura tengo que faltar a pesar de estar cordialmente invitado. Judy’s, todo un clásico, también abre local muy cerca, no sé si hoy o en todo caso muy pronto. Y la joya de las inauguraciones… el nuevo “Da Tong Mill” esta a punto de caramelo, para abrir el mes que viene. Vive Dios que promete, un complejo subterráneo de bares, restaurantes y todo eso, que sin duda hará su agosto con los cientos de miles o millones de visitantes que se esperan para la Expo y demás zarandajas. Hoy he estado viéndolo con Mei Mei, que tiene ganas de abrir un bar ahí y necesita inversionistas… ¿alguien se anima?
Qué distinto es todo esto a lo que estamos acostumbrados en países lejanos –tanto en distancia como en cultura-, donde para abrir un modesto negocio, sea un bar de barrio o una tienda de vecindad, hay que pensárselo cientos de veces y calcular con ayuda de un asesor fiscal de gran calibre las implicaciones económicas (mayormente los impuestos) de la inversión… aquí te duermes en los laureles y te comen la tostada, te lo piensas media hora y te levantan el local que te gustaba y para el que ya estabas pergeñando la decoración… y donde en un mes, con algo de dinero y un par de lo que hay que tener, uno puede ser dueño de su propio destino, únicamente a merced –aparte de sí mismo- de los clientes y de la competencia, no del gobierno. ¿No les parece maravilloso? Modelo asiático de desarrollo, que le llaman… y que en buena lógica se tiene que expandir a corto plazo al resto del mundo esclerótico-capitalista. Se avecinan tiempos interesantes, se lo digo yo.

